Musical instruments; ethnography,landscape and experimental instrument-making.

The project focuses on the construction of musical instruments, delving into traditions that link technological materiality with ethnography, with a particular emphasis on the dialogue with the landscape.

In a world where digitization has radically transformed our relationship with sound, artisanal construction of instruments emerges as an act of resistance and a reaffirmation of identity. Far from being a nostalgic stance, this practice is articulated through technology, generating a new relationship between machines, sound sculptures, landscape, and community. Experimental instrument-making is an act of mediation between human beings and their environment; it is not only technical ingenuity that shapes these artifacts but the need to interpret, translate and amplify the sounds of the surrounding world.

Musical instruments seek to be much more than functional objects; Bruno Latour´s words in Reassembling the Social (2005), a “mediating artifact” is a device that produces connections between heterogeneous actors—community, artists, artisans, technology, and historians—and shapes them. Their materiality embodies the tensions and potentials of the encounter between tradition and technology, while their sound creates a space for listening, where local memory and machine intertwine.

This idea, drawn from Latour, is the central axis that shapes instruments that also constitute a series of political artifacts, as they raise questions about the role of technology in the construction of collective identity.

How do we deal with tensions between local and global, artisanal and industrial? How negotiated in a world permeated by increasingly abstract technologies? In addressing these questions, I aim not only to produce musical “instruments” but also devices open to critical thinking and reflection.

Building a series of instrument-sculptures capable of establishing a particular form of interaction with the natural environment and the social order is a way of translating the world around us through the lens of ecosophy. Instruments are living organisms that implement practices where ethnography and landscape converge, taking this principle to a sophisticated technical level through the incorporation of technologies and interdisciplinary approaches, and by using materials that meet acoustic criteria linked to available resources.

The idea is to explore musical traditions by expanding them through the use of electronics and collaborative processes in which musicians and artisans participate in the creation of new forms of sound production.

This approach to instrument-making is linked to traditions in which music has been understood as a phenomenon broader than the mere performance of a score. In many cultures, instruments possess a ritual and symbolic dimension. The construction and use of these objects are linked to a group’s worldview, its mythologies, and its relationship with the environment; thus, the sound produced by an instrument can be considered a manifestation of natural forces, reinforcing the idea that music is not an autonomous phenomenon, but rather a link between humans and ecosystems.

Instrumentos sonoros; etnografía, paisaje y luthería experimental.

El proyecto está relacionado con la construcción de instrumentos sonoros, profundizando en las tradiciones que vinculan materialidad tecnológica con etnografía, resaltando especialmente el diálogo con el paisaje.

En un mundo donde la digitalización ha transformado radicalmente la relación con el sonido, la construcción artesanal de instrumentos aparece como un acto de resistencia y reivindicación de la identidad. Lejos de una postura nostálgica esta práctica se articula a través de la tecnología, generando una nueva relación entre máquinas, esculturas sonoras, paisaje y comunidad. La luthería experimental es un acto de mediación entre el ser humano y su entorno, no es sólo el ingenio técnico el que da forma a estos artefactos, sino la necesidad de interpretar, traducir y amplificar la sonoridad del mundo que lo rodea.

Los instrumentos sonoros buscan ser mucho más que objetos funcionales; en palabras de Bruno Latour en Reassembling the Social (2005): un “artefacto mediador” es un dispositivo que produce conexiones entre actores heterogéneos —comunidad, artistas, artesanos, tecnología e historiadores— dándoles forma. Su materialidad encarna las tensiones y las potencias del encuentro entre tradición y tecnología, mientras que su sonoridad activa un espacio de escucha, donde memoria local y máquina se entrelazan. Esta idea tomada de Latour, es el eje que da forma a instrumentos que constituyen también una serie de artefactos políticos, en tanto que plantean preguntas sobre el papel de la tecnología en la construcción de la identidad colectiva.

¿Cómo se negocian las tensiones entre lo local y lo global, lo artesanal y lo industrial en un mundo atravesado por tecnologías cada vez más abstractas? Al abordar estas cuestiones, no solo quiero producir “instrumentos” sonoros, sino dispositivos expuestos al pensamiento crítico y la reflexión.

Construir una serie de instrumentos-esculturas capaces de establecer una forma particular de interacción con el entorno natural y el orden social, es una forma de traducir ecosóficamente el mundo que nos rodea.

Los instrumentos son organismos vivos que implementan prácticas en las que convergen etnografía y paisaje, llevando este principio a un nivel técnico sofisticado mediante la incorporación de tecnologías y enfoques interdisciplinarios, y empleando materiales que obedecen a criterios acústicos vinculados a los recursos disponibles.

La idea es explorar las tradiciones musicales expandiéndolas a través del uso de electrónica y procesos colaborativos en los que músicos y artesanos, participan en la creación de nuevas formas de producción sonora. Esta forma de aproximación a la luthería está vinculada a tradiciones en las que la música ha sido entendida como un fenómeno más amplio que la mera ejecución de una partitura. En muchas culturas, los instrumentos poseen una dimensión ritual, simbólica. La construcción y el uso de estos objetos está vinculada a la cosmovisión del grupo, a sus mitologías y a su relación con el entorno, de este modo, el sonido producido por un instrumento puede ser considerado una manifestación de fuerzas naturales, reforzando la idea de que la música no es un fenómeno autónomo, sino un enlace entre humanos y ecosistemas.